Bluda dlya priyoma gostej doma
Recibir en casa es uno de esos placeres que, si la cocina no acompaña, puede volverse un pequeño caos. Lo aprendí durante la reforma de mi primer piso: cuando la encimera es un palmo y el horno no tiene espacio para dos bandejas a la vez, cada gesto cuenta. Por eso, tras muchas cenas con […]